Consejos para alcanzar la felicidad
¿Qué es la felicidad? Es una pregunta que todos
nos hemos formulado alguna vez en la vida. Cómo decía Séneca en su 'De vita
beata', “todos los hombres, hermano Galión,
quieren vivir felizmente. Aspiramos a ser felices y para ello intentamos
descubrir qué es. Sin embargo, cada persona posee una respuesta, una definición
de felicidad diferente, y es precisamente esa disparidad de opiniones ante una
cuestión tan trascendental en la existencia del ser humano una de las razones
de la aparición de la ética en la antigua Grecia.
Ser feliz puede ser un desafío emocionante,
pero según muchos, algo muy difícil de lograr o al menos de reconocer cuando lo
disfrutamos. No hay una sola receta para ser feliz; cada uno intenta
alcanzar la felicidad a su modo y según su buen entender. Pero sí hay
ciertas claves que podrían ser de ayuda para quienes se proponen cultivar el
jardín de su felicidad personal.
Para que te sientas motivado para poder
sentirte feliz, sigue estos consejos:
Primero consejo seguir es ser el
dueño de tu propia felicidad. Para alcanzarlo es necesario darte cuenta de que
ser feliz es algo que depende de uno mismo y sobre todo asumir la
responsabilidad para responder los acontecimientos de un modo que refuerce la
propia dicha.
El segundo paso es no hacer caso a todo el
pensamiento, cada ves que te sientas atraídos por pensamientos negativos,
intenta relajarte respira suavemente esto te ayudará a mantener una mejor
postura y así poder calmarte, siempre debes estar relajado.
Tercer paso déjate llevar por el amor, la
bondad y sobre todo el perdón, ya que a veces por motivos de algunos problemas,
conflictos con nuestros seres amados, comentemos el gran error de no
perdonarlos, lo cual terminarás perdiéndolos.
Cuarto paso ejercitar tu cuerpo, comer
sanamente, reposar eso te ayuda a tener una mejor estimulación.
En el quinto
paso está el propósito de vida. Hay que tener claros los
objetivos propios, descubrir las apasiones y sentirse útil para los demás.
También mencionar que de
acuerdo con su profundidad y duración, podemos hablar de tres niveles de
felicidad:
El primero está
relacionado, con la sensación de bienestar general que tenemos como resultado
de vivir momentos placenteros, relacionados con aspectos de la vida diaria como
estar con amigos, en una convivencia agradable, disfrutar una película, un buen
libro, una comida, etc.
El segundo es un
poco más profundo, en cuanto a que nos "metemos" en la actividad que
estamos haciendo y todo lo de alrededor deja de existir, lo que nos permite
vivir una paz y bienestar muy especial.
El tercer nivel es el que nos proporciona una felicidad más
profunda y duradera. Es la felicidad que surge de vivir una vida plena de
sentido y significado, dedicada a una causa de ayuda a otras personas.
Este
nivel es mucho más difícil de alcanzar como forma de vida, pero podemos hacerlo
en pequeños momentos, olvidándonos de nosotros mismos, para entregarnos a
alguien más.
Son momentos en los que no nos estamos comparando con
nadie ni pensando en todo lo que no tenemos.
Simplemente estamos disfrutando del momento, con una sensación de bienestar y tranquilidad que nos llega desde adentro.
En ese momento nosotros estamos bien, percibimos ese bienestar general y lo disfrutamos plenamente.
Simplemente estamos disfrutando del momento, con una sensación de bienestar y tranquilidad que nos llega desde adentro.
En ese momento nosotros estamos bien, percibimos ese bienestar general y lo disfrutamos plenamente.
Esto no significa que sólo podemos ser felices si no tenemos problemas.
Si nos sentimos bien con nosotros mismos y desarrollamos una actitud adecuada, podemos solucionar los problemas, vivir los momentos dolorosos y seguir adelante.
Muchos
de nosotros queremos aprender a ser feliz, pero no todos lo son, es cierto, que existen personas que nacen con una
predisposición a la felicidad.
Sin embargo, durante la vida aprendemos a ser felices o a ser infelices.
Sin embargo, durante la vida aprendemos a ser felices o a ser infelices.
Cuando somos pequeños, no nos damos cuenta de
ese aprendizaje.
Aprendemos a ser felices o infelices, no sólo a partir de las experiencias que vivimos, sino de la forma en que los adultos nos enseñan a vivirlas y a vivir cualquier tipo de problemas. Si nuestros padres o uno de ellos, viven quejándose, fijándose sólo en el aspecto negativo de las cosas, sintiéndose derrotados o agobiados ante los problemas y dificultades, etc., probablemente nosotros actuemos de la misma manera.
Si por el contrario, ellos son personas positivas que siempre ven el lado "bueno" de todo lo que les sucede, resuelven los problemas con entusiasmo, confiando en obtener éxito, disfrutan de la vida, ríen con frecuencia, son personas activas, etc., no importa cuál es nuestra carga genética, si aprendimos de ellos, seremos felices.
Aprendemos a ser felices o infelices, no sólo a partir de las experiencias que vivimos, sino de la forma en que los adultos nos enseñan a vivirlas y a vivir cualquier tipo de problemas. Si nuestros padres o uno de ellos, viven quejándose, fijándose sólo en el aspecto negativo de las cosas, sintiéndose derrotados o agobiados ante los problemas y dificultades, etc., probablemente nosotros actuemos de la misma manera.
Si por el contrario, ellos son personas positivas que siempre ven el lado "bueno" de todo lo que les sucede, resuelven los problemas con entusiasmo, confiando en obtener éxito, disfrutan de la vida, ríen con frecuencia, son personas activas, etc., no importa cuál es nuestra carga genética, si aprendimos de ellos, seremos felices.



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