Plan de Inversión en la Bolsa
Una de las frases más
célebres de Benjamín Franklin es sobre inversión. “Invertir en conocimientos
produce siempre los mejores beneficios”, dijo el inventor en el siglo XVII y es
una frase que sigue teniendo valor, sobre todo cuando se trata de incrementar
el patrimonio de las personas.
Para los más avezados y quienes no quieren
ver esto como una alternativa sino una forma de vida para volverse un trader o
inversionista en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), existe mucha literatura para
dejar tus actividades y convertirte en inversionista independiente, asegura
Sofía Macías, autora de Pequeño Cerdo Capitalista: Inversiones.
Sin embargo, no es tan sencillo como suena,
pues además de que quien tome la decisión de invertir de tiempo completo debe
tener un capital robusto de más de 100 mil pesos, debe tomar otras cosas en
cuenta, como conocimiento y el nivel de riesgo al que va a apostar. “Necesitas aprender de análisis fundamental,
análisis técnico, gestión monetaria (cuánto designas a cada operación), y saber
cuánto vas a destinar a cada inversión, lo que cuesta una curva de aprendizaje
de dos años por lo menos”, menciona.
Para poner en funcionamiento un plan de
inversión en Bolsa, debemos empezar por manejar
nuestras expectativas. Utilizar el sentido común, entender que la inversión y el ahorro no han
de hacernos ricos, sino apuntalar nuestra fortaleza financiera
y dotarnos de unos plazos generosos de obtención de objetivos va a facilitar de
inicio que lleguemos a buen puerto. Riesgo y rentabilidad siempre van
a ir de la mano.
Una vez diseñado el objetivo final, se trata
de conocer el vehículo en el que vamos a llegar a nuestro destino. Y aquí hay
que definir dos vertientes clave: con qué instrumento financiero queremos
llegar, por un lado, y cuál es nuestra estrategia de inversión,
por otro.
Los instrumentos
de inversión pueden ser de lo más variopintos, incluso
constreñidos a un tipo de activo determinado. Si decidimos centrarnos en Bolsa,
que es el propósito de este artículo, debemos acotar en qué acciones
vamos a colocar nuestros ahorros.
¿Valores de alta volatilidad, más proclives a aceleraciones de precio, que nos
facilitarán llegar a nuestro objetivo, pero también supondrán una mayor
asunción de riesgo? ¿Inversión en índices a través de ETFs, para ligarnos a una
estrategia de inversión más pasiva, sin asumir la elección de acciones dentro
de un sector o país determinado? ¿Mayor apalancamiento con el uso de productos
derivados? De nuevo, se requiere un análisis concienzudo de qué herramienta es
la más idónea y basado en nuestro objetivo final.
En cuanto a la estrategia de inversión, es fundamental que entendamos
que debe existir una ventaja estadística a largo plazo,
basada en alguna asimetría o anomalía estadística que esté probada. Por
ejemplo, dado que los retornos de los activos financieros no siguen la
distribución normal o Gaussiana, y muestran más distribuciones de “cola larga”,
se forman tendencias. Esa es la base de una estrategia de inversión de seguimiento de tendencias. Igualmente, podemos invertir en acciones
de baja volatilidad, buscando que nuestra cartera esté más defendida durante las fases
bajistas de los mercados, sin dejar de participar sustancialmente de los
mercados alcistas.
Dado que la competencia en el mercado de
valores es tan feroz, nadie podrá obtener retornos continuos en el tiempo, lo
que nos exige no saltar de un plan a otro cuando estemos en fase de siembra.
Igual que no se puede cosechar todo el año, no podemos replantar nuestro huerto
a cada minuto porque no hemos obtenido aún el fruto. El adherirnos al plan de
inversión, más allá del resultado a corto plazo, es fundamental para conseguir
nuestro objetivo. Salirse del foco e invertir errática e indisciplinadamente,
solo bajo la influencia de nuestras emociones, dificultará aún más el éxito.
Por suerte, hay formas muy efectivas y amenas, a través de los naipes, por
ejemplo, de trabajar nuestra disciplina a la hora de implementar
y seguir estrategias.
Todos estos aspectos del plan de inversión en
Bolsa son fundamentales, como lo ha sido un mapa toda la vida o lo es un GPS
hoy en cualquier vehículo: a nadie se le ocurriría ir a una entrevista de
trabajo improvisando cómo llegar a su destino. Dada la importancia del
objetivo, nos dotamos de herramientas más o menos robustas. Cuanto mayor sea el
valor e importancia que le otorguemos a nuestros ahorros, conseguidos con sudor
y esfuerzo, más sólido y definido habrá de ser nuestro plan de inversión en
Bolsa.
La planificación de un
buen plan de inversión será nuestro
seguro financiero para los momentos de desánimo inversor, dudas, incertidumbres
o miedos bursátiles. Será muy importante realizar dicho plan de inversión de manera realista con nuestras
posibilidades monetarias, calcular el ritmo que necesitaremos para alcanzar los
objetivos y mantener distintas opciones inversoras de diversificación, para
solventar posibles etapas negativas de los mercados sin tener que abandonar el
plan diseñado.


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